Hoy fui a jugar basketball. Me desperté temprano y me siento bien, después de tanto tiempo de haber abandonado a mi verdadero amor. La cancha es la única que me comprende. Cada tiro, cada rebote, cada salto con tal de llegar a tocar el cielo. Sólo ella me entiende.
Sigo sin decidirme sobre cuando empezar el entrenamiento de nuevo, para poder saltar como en los viejos tiempos. Desde que me lesioné el tobillo jugando basketball un par de años atrás que mi salto no es el mismo, aunque sigue estando muy sobre el promedio.
La verdad es que apenas estoy tocando el aro, cuando antes no me llevaba ningún esfuerzo el colgarme en veces consecutivas. El gran problema es que el entrenamiento es duro, y normalmente necesitaré acceso a un gimnasio (los centímetros extras de salto que se ganan haciendo entrenamiento cuando se es un novato son cuantiosos, sin embargo cuando ya saltas bastante ganar un par de centímetros puede llegar a ser un verdadero parto).
Curioseando entre un par de fotos que había guardado me encontré con esto:

Amo esa foto. Es arte pura. La sacó mi hermana cuando vino a Chile y le dije que me acompañara a un partido de basketball en pleno verano. Soy el que está justo al medio de blanco.
Me gusta por la forma en que estamos todos viendo el balón como si estuvieramos hechizados por alguna magia.. porque hay un grado de incerteza y no se sabe realmente que es lo que finalmente pasó con el balón.. caerá?? está rebotando para que alguien salte a recojer el rebote? (si es así les aseguro que con muchas probabilidades fui yo el que lo recogió). Pero más que nada me gusta por lo enorme que se ve el aro, me da más orgullo saber que me he colgado de ese aro multiples veces...
No sé.. tenía ganas de decir muchas cosas y al final me quedé con lo del basketball...
Mañana iré a jugar de nuevo, así que hasta aquí llego por hoy.
No comments:
Post a Comment